Llevas entre tus brazos una muñeca de trapo,
como si hablara y te pidiera siempre estar cerca
compartiendo el mismo latido,
ingenuas niñas
niñas traviesas.
Roto los harapos y sucia la cara
triste los gestos, caen las lagrimas
de ti húmedo el rostro
de ella su cara acongojada
lloran tranquilas, sufren el alma.
Escondidas entre la noche
sobre almohadas de algodón
sus cabellos rojos acostados
sueñan la vida sin dolor.
En medio de una sinfónica de grillos
arrullan sus ansias, espantan sus miedos
mientras llega la calma.
Continua . . .