Donde vi nacer el amor sin control ,
donde perdí miradas para ver una obra gratis actuada por el corazón.
Siempre en cada esquina
un tramo de amor,
con un beso, una acaricia
miradas que suscitan . . .
Desde la otra calle
la sombra de un mirar extra
… y el deseo,
la piel espesa.
Amor vertiginoso de un frio nocturno
de una mano a tu mano,
la multitud ignora, juzgando en vano.
El empañase vidrio y la visión borrosa de una calle sola,
hacia pasiones ajenas
miradas se concentran.
De la envidia con una sonrisa,
con la necesidad y el cuerpo oculto,
Bogotá ciudad de amores y deseos profundos.