martes, 9 de junio de 2009

El Poetastro

Podredumbre agonía
Ni una lágrima delata el horror de tu lenta muerte
La angustia pervertida de poetizar el veneno de un Dios
Un amargo desespero
Un fracaso sin remedio

Y la tinta acusadora
Sangre derramada
En la huella del fracaso
Muerte del poetastro

Encerrado en un cajón
Rechazo la bendición
Y en su último suspiro
La tiranía prosiguió:

“De la raíz venenosa
La amapola en su violeta
El hombre en su ignorancia
Tu veneno se tragó”

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