– Tienes solo un segundo más para llorar.
Inmediatamente se silencio el lugar, aquellos ojos que la veían se crecieron como luna nueva y brillaron con toda la fuerza. El cabello de la mujer empezó acariciarle rostro mostrando la dirección hacia donde corría la briza, permaneció quieta un rato hasta que el ruidillo de una rata dio entrada a una vos masculina.
– Somos cuerpos opuestos pero al final carne, somos la maldad y el bien, somos deseos reprimidos pero también cazadores de duendes, buscamos la oportunidad a la vista del mal y a la vista de nuestro propio bien obtenemos lo que buscamos.
– La maldad ante todo parece ser reina de los buenos caprichos y de las intensas emociones, la bondad por ser se alía con la maldad y termina en el mismo camino, así que en las buenas o malas acciones no hay validez ético, solo tiene existencia en cuanto la pasión del amor.
Tumbados por un desconsuelo, ornamentados con el canto de los grillos y el bajo de un búho, excluidos por si mismos uno de la vida del otro, la noche empezaba a tomar un color naranja un poco violento, la brisa se atenuaba y se comportaba como un susurro.
La mujer de las hermosas piernas se levanto y entro a la casa, él se hundía a cada minuto entre la tierra dejando ir el pasado, olvidando que ella fue y será su retrato por que la muerte así lo había querido, porque en su muerte así el lo había determinado.
Como un fantasma cada noche llegaba a rogar amor y caprichos y ella simplemente lo dejaba ir con el tiempo sabiendo que en cada luna él la seguiría hasta el regocijo de sus penas y estarían juntos bajo las estrellas entre animales y llanto.
Chantal dormía tranquila pocas horas y desmontaba sus sentimientos ante una cámara fotográfica, día tras día allí se plasmaba su vida.
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