lunes, 1 de agosto de 2011

La última vez

Cuando nada quiere
cuando se mata amar
cuando por fin acaba
cuando no te veré mas
Gracias

1 de agosto 2011 10:20 pm

miércoles, 22 de junio de 2011

Mendigo

Un tallo desojado como una lagrima en su rostro,
 por el viento arrastrado y secado
 con argumentos que nacen del corazón,
 y de sed un torrente en las venas.
Un cuerpo que se ha convertido en angustia,
tristeza que sin besos no calma
pero en besos felicidad que calla.
Curvas que en sombra se pronuncian,
ante la gloria de una luz germinan,
como amante de  la noche viva
como “hembra” que goza su vida.
Tranquilo en las brumas cálidas,
buscando un respiro lavanda
en invierno los pétalos rojos,
que a su boca gustan, sabor a manzana.
En la nube que es la mente
la imagen del hombre fértil,
azuza presencias amadas
desprecia cobarde su alma.
En la última puerta del camino,
Sin herraduras de hierro y menos cerrada,
Sin ropa y sin deseos se escapan
Cuerpos que amor escarban.

domingo, 8 de mayo de 2011

Sexo entre el Lobo y la Caperuza

Introducción

De humano el deseo fue el de siempre
la misma mirada de hombre lujurioso
los mismos hábitos de la piel,
sudorosa por el placer
la sed que en besos bañaba un cuerpo virgen
piel que erizada pedía mas
que buscaba la hoguera en su ser
un animal sin nacer.

Desvestida en su mirada
entregada a un cuerpo
deseosa y salvaje
de labios rojos carnosos
con ganas de un encuentro carnal
bailaba en su ritual el sexo animal
llamaba al aullido de la polución,
la caperuza frente al aullido cayó

Sin terminar . . . 

sábado, 7 de mayo de 2011

Cavilé


¿Jugaremos excitados de la misma forma?
Aun sin tomarnos de la mano
¿Daremos las mismas líneas de amor?
En juegos peligrosos como este,
donde nos gritamos mil te quiero!,
donde nos abrazamos entre sueños,
¿Jugaremos excitados de la misma forma?

Pensé,  entre muchas cosas de las que imagino,
que sujetar tu mano seria fácil, como un tallo espinoso con cuidado
que resistirte seria insufrible, que apretujarte no me sangraría,
que allí siempre confabulado conmigo estarías,
y no lo pensé mal.

¿Jugaremos excitados de la misma forma?
Implicados en contra del mundo,
en sus cobardes aguas y sus ocultos soles,
en su rutinario silencio y sus tediosos caminos,
entre la palabras del andante que con odio nos mira,
¿Jugaremos excitados de la misma forma?

Pensé, que podríamos tomar un vicio,
brindar por la lluvia y por la luna,
convidar al señor  andante a este romance,
navegar sin fronteras arrestantes,
y jugar de esa forma excitante, entre pensares de locos amantes.

martes, 19 de abril de 2011

La luna de un loco . . . mio!



loco de amores grandes,
que esta luna te encontraste,
que en su forma te enredaste,
y en su color te hipnotizaste.
Pero en su lejanía,
una lucha te enfrentaste,
un camino has de forjarte
para en un encuentro besarle.

Foto: Juan Fran.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Como algunas cosas

… Había acabado la tinta,
y se habían desvanecido las palabras…

Al cerrar los ojos lentamente,
cómo tierra árida se siente,
no saber por que llorar.

Como un río seco,
con un puente casi viejo
sin personas que lo crucen,
sin labios que besar

como el aire fétido
de las antiguas callejuelas
sin por quien suspirar.

Como el arrullo del día seco
como la lluvia sin gotas frescas
como el canto de la abuela muerta
duele también esperar.

Trasnochar para sentir sus pasos
y el canto de un gallo viejo
sabiendo que no llega un alma
la mía ah de escapar.

con el azote de un mar vivo
y el manto de la oscuridad
con el azote de un olvido
bajo el cielo eh de andar.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un gesto de Felicidad.


Lo que escribí aquel día
no tuvo la intención de derramar una lagrima en ti,
ni de robar tu silencio.

domingo, 23 de enero de 2011

Quererte sin miedo

Sin más has hecho que mis respiros sean más fuertes
mi nariz fría  al estar intranquila
y sonreír bajo el sentido mas grande de un querer constante. 

Una hora exacta para hablarte
y ninguna para pensarte
entre tus lunas y mis soles una historia que contarte. 

Cuando en tu ausencia me desvelo,
extrañarte.
Querer besarte y grabarte
reproducir cada sonido de los besos que lanzaste   

Llevar el corazón de un color diferente 
bajo cualquier tonalidad del transcurrir del día,
abrazarte, pasión, amor e incluso enojarme.

¿Por qué dudar de mi sentir?
se que es difícil comprender
aunque hacia atrás mire no te dejo de querer.

¿Que mis palabras confunden?
¿que mi amor es disimulado?
es solo por no hacernos daño.
Por que se que has de sentirme
y yo aun más de existirte
Por que el miedo atemoriza
pero el amor tranquiliza
y creo mucho mas en ello
en lo tranquilo y la pasión que nos guía.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Magia.

Iban  bailando los monstruitos con largas piernas sobre la carretera,
meneando sus largas y enmarañadas cabelleras,
despachando polvos de gran magia
y dejando atrás los sueños de muchos cumpliendo sus loqueras.

Atolondrados de ojos grandes,
atravesados por las calles, iban felices mostrando sus chuecas muelas,
sin afán de mal verse e impregnando su alegría, bastos, troncos,  garabatos.

Una niña nada humana, con corazón de hiena y rostro de perezoso, 
con sus penas y tristeza derrumbo la fila de troncos, 
como cartas muy ligeras cuando el viento sopla caen,
se ha entorpecido el baile, la niña ríe sin reposo;
como hiena burla la felicidad de los otros.

Troncos nada dolidos, sin palabras y gemidos retoman su cantar nada asustadizos
con las manos y sus hojas agarran su garabatico y la trepan en su rama, allá van ... siguen  su camino.
Niña intrépida y burlona,
tronco de polvos caprichosos,
de cantos y danzares su espíritu ya es gozo.

Perezoso intencionado de sonrisas y carismas, sobre el tronco va cantando y la calle asi mirando, 
olvidó que es la tristeza y aun aunque fuese como hiena su sonrisa y muy burlesca, es para la vida tierna.

. . .  e Iban  bailando los monstruitos con largas piernas sobre la carretera,
meneando sus largas y enmarañadas cabelleras,
despachando polvos de gran magia
y una niña con rostro de oso perezoso y risas de hienas,
le regala a la humanidad un rato de felicidad completa.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Extraño

Pasa que por más extraño que sea, no puedes esperar a que sea diferente.
Que las palabras sean siempre iguales,
que la belleza no se desvanezca
 y que lleve siempre un nombre de cariño.

Que un intervalo del tiempo sea eterno
Y las palabras llenas de sentimientos.

Que se encuentren los rostros siempre,
mientras las miradas son lejanas.
Que el adiós este lleno de amor y se recuerde luego
q´ el regreso sea igual, de muchas palabras;
los besos existentes, los abrazos, la espera. . .

Continuar
(hmmm...)

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Si me dices no al terminar un beso
¿Qué crees que podría sentir?
¿Pensarías en que despojaría mi alma para ti,
o que caminaría en sentido contrario?
¿Que crees que sentiría?
Preferirías verme inmadura y caída,
tal vez desearías que me sujetara a tu piel,
que ignorara aquella palabra ¿basta o cariñosa?
No, podría ser mi respuesta a tanto amor,
quemarme de tristeza y dolor
enterrarme en el llanto y a veces en la calma
¿Podrías tú vivir sin mí?
¿Tiene sentido aquello que haces?
Nada más podrías seguir besándome
y callarte para siempre.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Café

Eres mas ausente
entre café, café, y café.
como su color, negro te tornas
como su sabor fuerte, pensamiento no es.

Tu silbido, taciturno
oídos sordos y obtusos,
huyendo de tu escándalo y tu silencio.
Eres mas ausente, un frío café.

Entre líneas nada eres
Solo tinta recorrida,
Chorreada en las esquinas
Corrosivo entre el papel.

Y ahora yo también ausente
me has llevado entre tu mente
pero nada es quererme
mucho es perder, regar café.

sábado, 9 de octubre de 2010

1.

El capricho por un vino me desvelo el día, me acomode en el sofá y veía más allá de mis piernas, pensaba en lo estruendoso que puede llegar a ser el silencio, a veces se agitaba, no como una tormenta, sino, como la calma intensa después de ella en el que se estremece el mundo en aparente causa, motivo claro de la ausencia del alma, del cuerpo y la paciencia.

Bailaba el vino tinto en mi vaso donde siempre tomo café, no fue copa rota ni fina cristalería, se sujetaba la oreja en mi mano sin yo hacer ninguna fuerza sobre ella, un poco inclinada, como las revoltosas olas se rebosaba el vino por la boca y después, sin más fortuna deje caer todo entre mis piernas y al sofá.

2.

El obturador se cerró, las piernas femeninas se vieron caminando en calma, con las entrepiernas manchadas en vino tinto y se escondieron detrás del vestidor, entre la luz y el telar blanco de mala calidad se veía un travieso juego de niños, se observaban sonrisas en las siluetas y a veces se desgarraba tanto la imagen que las lágrimas de quien fueran los ojos de enfrente inundaban solo el óculo sin desbordar tristeza. El telar se desvanecía poco a poco y se empezaba a ver aquella mujer; la raza de su ser desato sus cabellos, rizos gruesos y rebeldes, cejas encontradas, ojos grandes pero tristes, nariz perfecta, labios gruesos y atractivos; de su cuerpo, todos rehúsan a buscar palabras y de su piel ni el más amargo café daba hermoso tono e intensidad; el conjunto de su rostro dejaba ver ingenuidad y miedo, pero el cuerpo hasta el final de sus pies desataba lujuria.

Esa noche el mar no se robaba el espectáculo, la luna se ocultó y el negro de la noche contrastaba con el misticismo de esa mujer, resaltar sus piernas al son parejo de los segundos seria como poner a pecar a cada ser.
Los ojos que la ven no pierden de vista el amplio camino que recorre para llegar algún lugar del que sé es el único sitio donde muchos quisieran estar con ella.

Los enormes conejos bigotudos y de cola larga, grises y ruidosos, inquilinos de los huecos mal olientes de la ciudad montaron su escena, cruzaron por los pies de la mujer dos veces entre brincos y corridos, y como animales racionales, mucho más que los hombres a unos pocos metros de ella se detuvieron, miraron su rostro sin gestos de antojos en el tiempo requerido para darse cuenta de eso y siguieron jugando a cada centímetro de sus pies sin condena.
Los ojos que la veían brillaban como si fuera la única estrella de la noche, en cada tramo del camino por donde la mujer pasara los girasoles volteaban a verla sin dormitar sus pétalos, el mar que en calma traía sus historias enviaba suaves olas que después se llevaban el recuerdo de la dama.

3.

Por fin su cuerpo se adentro a un cuadrado cuya luz era media, en la mesa de centro los tulipanes azules se convertían en la atracción por un segundo, con el rechizan de la madera del suelo se entendía la convivencia con los comejenes, y el intenso olor a café era el aroma que siempre cargaba en su piel, así, todos imaginaban su boca desde el punto amargo y simple hasta el más empalagoso jugo de placer. Su sombra empezaba a jugar de nuevo en cada rincón del lugar, las ratas corrían por doquier al son de sus pies; los ojos que la veían por la rendija de una ventana se empezaban a pagar, el sonido de un llanto empezaba a filtrarse a la casa, los pasos de la mujer empezaron a sonar más fuertes, la luz se encendió por completo y de sopetón entro el aire que golpeo el rostro puro y angelical de ella. Las ventanas se abrieron y un hombre tosco y deprimido se hallaba regando la tierra con sus lágrimas, sus manos jalaban sus cortos cabellos y ocultaban sus ojos a la vez, la mujer dio vuelta y salió, ensucio sus pies con arena fresca y se sentó junto a él, busco tranquila la luna escondida mientras el calmaba su llanto y volvía el silencio; así pasó.

La mujer empezó hablar y solo dijo una frase, su vos no era como el sonido de un arpa, ni sus altos los hacía tan fino como un violín pero cada palabra articulada por sus labios ya era el deseo hecho realidad.

4.

– Tienes solo un segundo más para llorar.

Inmediatamente se silencio el lugar, aquellos ojos que la veían se crecieron como luna nueva y brillaron con toda la fuerza. El cabello de la mujer empezó acariciarle rostro mostrando la dirección hacia donde corría la briza, permaneció quieta un rato hasta que el ruidillo de una rata dio entrada a una vos masculina.

– Somos cuerpos opuestos pero al final carne, somos la maldad y el bien, somos deseos reprimidos pero también cazadores de duendes, buscamos la oportunidad a la vista del mal y a la vista de nuestro propio bien obtenemos lo que buscamos.

– La maldad ante todo parece ser reina de los buenos caprichos y de las intensas emociones, la bondad por ser se alía con la maldad y termina en el mismo camino, así que en las buenas o malas acciones no hay validez ético, solo tiene existencia en cuanto la pasión del amor.

Tumbados por un desconsuelo, ornamentados con el canto de los grillos y el bajo de un búho, excluidos por si mismos uno de la vida del otro, la noche empezaba a tomar un color naranja un poco violento, la brisa se atenuaba y se comportaba como un susurro.
La mujer de las hermosas piernas se levanto y entro a la casa, él se hundía a cada minuto entre la tierra dejando ir el pasado, olvidando que ella fue y será su retrato por que la muerte así lo había querido, porque en su muerte así el lo había determinado.
Como un fantasma cada noche llegaba a rogar amor y caprichos y ella simplemente lo dejaba ir con el tiempo sabiendo que en cada luna él la seguiría hasta el regocijo de sus penas y estarían juntos bajo las estrellas entre animales y llanto.

Chantal dormía tranquila pocas horas y desmontaba sus sentimientos ante una cámara fotográfica, día tras día allí se plasmaba su vida.

jueves, 7 de octubre de 2010

Catalina

Caminó descalza más de cinco cuadras,
saludo a cada uno en la vía,
Hola carmen,
Hola Isabel,
Hola Matías,
Hola José,
Hola vida,
Hola muerte.

Con su barroca decoración entre el minimalismo de la naturaleza a la espera de almas y a la espera de nada, Catalina y la muerte rieron sin cesar de vinos, quesos y nueces.
Placentera se hacia la tarde cuando menos calor hacia, las canarias se escondían y la muerte se despedía:

-Adiós Catalina nos veremos otro día.

Catalina camino unas cuadras más,
poco a poco se dormía

¡No te duermas Catalina!

De regreso, con los ojos entre abiertos y cerrados, ni Carmen, ni Isabel, ni Matías, José a lo lejos se veía y la vida una mano le extendía . . .

- Ya llegaste Catalina.

miércoles, 18 de agosto de 2010

44:00'

Me dices que pare una y otra vez cuando estoy a punto de huir
cuando el grito de la gloria despega del alma, simplemente me haces callar
me haces caminar tres pasos hacia enfrente, uno a la vez
deseas cuatro, cinco, mas.
Avanzo, sin remilgos hasta ...

Me detienes intacta, sin mas espacio que el justo.

Me dejo invadir por un sueǹo que me trae el viento
juega alrededor del cuello y en las orejas
en la boca, baila el cuerpo y se apresa entre senderos.

Mas allá lo alto,
dos deslizantes picos
subo y bajo, subo hasta caer.
Por un túnel desértico hasta la cumbre,
hasta el origen de un mar puro saciando sed,
baibenes susurros sin sentidos evocan la intimidad del placer.

De nuevo e ignorando las seǹas,
con mas fuerzas desde el vientre
cierro los ojos, me hundo en el mar y grito en lo profundo hasta escapar.

Für ein Man.
Cualquiera.

jueves, 15 de julio de 2010

. . .

No sé, tal vez sin ropa por las calles solo cubierta de miradas, con la sonrisa desprendida y los dientes torcidos, sin esmero de un buen peinado, curva y empinada. Después, sentada en una banca de madera frente a Bolívar, una aromática y el humo ajeno de la nicotina, la piel erizada por la cumbia de la briza y la mirada acongojada y satisfecha.
Los pasos no cesan, de lado y lado se mueven las caderas, la oscuridad es exacta y los hijos de la luna juegan sobre el mar a la pesca.
Sin sigilo y un silbido pero en silencio a las palabras, sin desgracias y sin gracias se deslizan hasta los senos el miedo en lagrimas y se pierden debajo de ellos; los perros yacen durmiendo en las esquinas nadie sabe si tristes, solo unas lagañas le empachan el ojo.
Sentada ahora sobre madera húmeda, verdosa y fría, casi podrida, se mesen las caderas, por debajo azuza el viento; despacio la curva de la espalda se refina sobre las líneas, tabla tras otras hasta hacerse un muelle, el cabello desprendido fingiendo suavidad y deseando que alguien le peine.
Se hace feto el cuerpo, las rodillas sobre su frente aguantan su pesar, los hijos de la luna hacen renacer el color de su piel pálida y mojosa, el rocío prende a llorar y la mirada aun acongojada casi muerta,...ya muerta.

De vez en cuando los peces se dejan pescar.